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De la hiperrealidad y la libertad de prensa

viernes, 3 de octubre de 2008


Hace unos días, me llegó de Geógrafo Subjetivo un meme que tiene como origen la Semana del Libro Prohibido (que pretende ser una denuncia de las aún existentes listas de libros proscritos). El meme consiste en pedirle al autor del blog que seleccione un libro que prohibiría y otro que salvaría. Debe comprenderse, por tanto, que el hecho de seleccionar un libro que debería estar prohibido tiene un indudable cariz satírico, y nunca una voluntad real de que el libro sea tirado a una hoguera. Así pues, al seleccionar el libro "prohibido", debemos escoger aquel que rechacemos profundamente, y al elegir un libro para ser salvado, uno que consideremos indispensable.

Comenzando por el libro rechazable, creo que el mejor candidato para ostentar ese título es, sin duda alguna, La Precesión de los Simulacros, un pequeño ensayo del postmodernista Jean Baudrillard que en nuestro país se publicó en 1978 por la Editorial Kairós dentro de un libro titulado Cultura y Simulacro (que contiene otros ensayos del mismo autor). Baudrillard nos habla en este libro de la hiperrealidad. ¿Qué es la hiperrealidad? El autor la define como el simulacro de algo que nunca ha existido. En tiempos pasados, pretendíamos crear símbolos que representasen aspectos de la realidad. Así, teníamos mapas, estatuas, conceptos...

Sin embargo, el autor argumenta que llegado un determinado punto, esos símbolos pasaron primero a representar la realidad de una forma inadecuada, luego a enmascarar la realidad, y por último a sustituir a la propia realidad. Al llegar a este último punto, los símbolos se entremezclan con lo "verdadero", alterando la forma en que nuestro cerebro percibe lo que le rodea. Los signos se parecen tanto a lo real, que no hay forma objetiva de distinguirlo, y nuestros sentidos ya no son suficientemente fiables. Por ello, Baudrillard rechaza el conocimiento científico:

Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir tener lo que no se tiene. [...] "Aquel que finge una enfermedad puede sencillamente meterse en la cama y hacer creer que está enfermo. Aquel que simula una enfermedad aparenta tener algunos síntomas de ella" (Littré) [...] El que simula, ¿está o no está enfermo contando con que ostenta "verdaderos" síntomas? Objetivamente, no se le puede tratar ni como enfermo ni como no-enfermo. La psicología y la medicina se detienen ahí, frente a una verdad de la enfermedad inencontrable en lo sucesivo.

[...]

[Hablando de los Tasaday y de la decisión inicial de los etnólogos de dar un margen de autonomía a la tribu para no interferir en sus relaciones sociales:] la evolución lógica de la ciencia consiste en alejarse cada vez más de su objeto hasta llegar a prescindir de él: tal autonomía es una fantasía más y afecta en realidad a su forma pura.


Pasa entonces el autor a relatarnos algunos ejemplos que supuestamente apoyan su visión: el caso de los Tasaday, Disneylandia, el Watergate, los atentados simulados en Italia durante la guerra fría, la telerrealidad, la coexistencia pacífica, la guerra de Vietnam... Todos estos episodios no son más que simulaciones. El Watergate, por ejemplo, fue una trampa del sistema contra sus enemigos, puesto que con él, el sistema político americano pudo iniciar un período de regeneración (también simulada, por supuesto) que alivió las crecientes críticas. De esta manera, la izquierda habría hecho el trabajo de la derecha: pidió la dimisión de Nixon, y éste lo hizo, consiguiendo así la sensación de que "El Sistema Funciona", que tanto le conviene.

Por ello, afirma Baudrillard que el sistema neutraliza e inutiliza a sus propias fuerzas y con ello excluye la posibilidad de que éstas exploten, pero hace que éstas se conviertan en un "elemento implosivo".

Sobra señalar el irracionalismo que impregna toda la obra, toda la conspiranoia que contiene, y que ha servido como base intelectual de todas aquellas visiones que afirman que "todo lo que vemos no es real, nuestro mundo está dominado por poderes ocultos que dirigen la historia y que nos esconden la verdad, haciendo de la democracia y la política institucional un mero artificio para anular nuestra voluntad" (el cine ha explotado esta idea: ejemplo 1, ejemplo 2).

Pienso que las mentiras más peligrosas son las "medias verdades", porque son más susceptibles de ser creídas. La obra de Baudrillard logra ser atractiva para el público porque refleja algunos aspectos de la realidad, pero exagerándolos de tal modo que genera en el lector la impresión de que todo lo que vemos es simulación. Esto lleva irremisiblemente a comportamientos irracionales que rechazan la cognoscibilidad de lo existente, ridiculizando por tanto también la ciencia o la política progresista parlamentaria (si nada es real, ¿para qué vamos a luchar para paliar las injusticias?).

En cuanto al libro que desearía salvar, me limitaré a señalar un pequeño texto de George Orwell titulado "La libertad de prensa", que sirvió como prólogo a su obra Rebelión en la granja. Salvaría el libro entero, pero quiero quedarme exclusivamente con el prólogo para señalar la importancia de sus palabras, en las que aduce que una de las más peligrosas desnaturalizaciones de la libertad de prensa es, no ya la censura gubernamental, sino la autocensura intelectual, que aparece cuando los periodistas se dejan llevar por los sentimientos de la sociedad y se abstienen de publicar opiniones que cuestionen la idoneidad de los mismos.

"Hijos de los hombres".

miércoles, 16 de julio de 2008

Acabo de ver una magnífica película que me ha llamado muchísimo la atención. Aunque sé muy poco (o nada) de cine, me gustaría hacer un pequeño comentario sobre ella y recomendarla. Se llama Hijos de los hombres, es de 2006 y su director es Alfonso Cuarón.

Como pequeño resumen sobre la trama, diré que la película se ambienta en Londres, en el año 2027. El mundo se ha colapsado como resultado de una serie de epidemias y batallas que han dejado al Reino Unido como única sociedad organizada en el mundo y han conducido a que la Humanidad sea estéril y no pueda reproducirse desde hace 18 años. Así, el gobierno británico lleva a cabo políticas anti-inmigración y anti-control de natalidad. Nada hace pensar que el sistema haya dejado de ser "tolerante" al menos para los británicos, pero la persecución del Estado contra los inmigrantes ilegales es brutal. La actuación policial se ha militarizado y la simbología patriótica y la propaganda institucional recuerdan al fascismo.

En ese contexto, un funcionario del Gobierno es contactado por un grupo opositor considerado terrorista, llamado los "Fishes", que protegen a los refugiados inmigrantes. El motivo del contacto es la aparición de una inmigrante ilegal embarazada, que debe ser protegida y llevada a un lugar seguro, apartado del poder del Estado, llamado Proyecto Humano, en el que las mejores mentes del planeta estudian y buscan la forma de volver a traer la fertilidad a la Humanidad y para acometer esa misión es necesaria la ayuda del funcionario (interpretado por Clive Owen). Y hasta aquí puedo contar.

Temas y referencias del filme.

La inmigración es uno de los temas principales. La situación mundial lleva a que los extranjeros supongan un peligro, aparentemente, por dos razones: terrorismo y refugio. La situación anárquica y misérrima del resto del planeta lleva a la gente a querer refugiarse en Gran Bretaña, aparentemente más desarrollada y rica, con lo que el gobierno cierra las fronteras para evitar la entrada masiva de inmigrantes. La policía, militarizada, los persigue por las calles y casas y los enjaula (literalmente). Luego los envía a campos de refugiados, que recuerdan a los campos de concentración nazis. El maltrato que sufren recuerda muy de cerca a la situación en que se encuentran los judíos del gueto de Varsovia en la película El Pianista. Hay una escena en la película en la que se ve un edifició en el que residían inmigrantes ilegales y se observa a los policías lanzar las pertenencias de aquellos por las ventanas, usando el mismo método que empleó el ejército alemán contra los judíos polacos. Visualmente, los campos de refugiados recuerdan además a las cárceles de Abu Ghraib o Guantánamo. El trato dispensado a los extranjeros también es una clara referencia a los escándalos de tortura que sacudieron la actuación de EEUU en Iraq. Resulta evidente que la película pretende atacar al sentimiento xenófobo y anti-inmigración que hoy es tan habitual en Occidente.

Simbolismo cristiano. Todo el tema de la fertilidad parece una referencia a la Natividad de Jesús. En un momento dado de la película, ante el llanto del niño, una serie de soldados se ponen de rodillas y hacen la señal de la cruz. El propio nombre de la película está extraído de la Biblia (salmo 90(89):3).

Terrorismo. Los atentados son comunes en Londres, aunque existe la sospecha de que son organizados por el propio gobierno para generar un sentimiento de unidad entre la población. A lo largo de la película, además, se hacen numerosas referencias a la Guerra de Iraq, como si la situación mundial fuese de algún modo resultado de esa contienda.

Como curiosidad, señalar que se hace una referencia a Madrid (que no nos deja en buen lugar) y destacar algunas escenas excepcionales de una sola toma, en las que la misma cámara sigue al protagonista durante varios minutos sin cortes. Es de reseñar una escena de acción que dura más de 7 minutos y que me ha dejado sorprendido por su calidad y su realismo.

He aquí el tráiler: